sábado, 25 de julio de 2009

Allá en la pared un reloj



Las horas pasan, sin mayor rapidez, sumidas en tranquilidad, pacíficas, recorriendo la rutina diaria a la que está sometida.

En este preciso momento, cuando las manillas toman la misma posición de ayer, ocurren cosas distintas a la de hoy, simplemente el tiempo no cambia, nosotros lo cambiamos.

Es la impaciencia de que llegue el momento, el día y la hora...

Y pasan los minutos...


Queda cada vez menos